En el sector de las reparaciones y los seguros de hogar, existe una realidad incómoda que profesionales y empresas de asistencia conocen bien: el tiempo no se consume reparando el daño, sino gestionando la información que rodea a ese daño. Actualmente, un tramitador de siniestros dedica más de la mitad de su jornada laboral a tareas que poco tienen que ver con la resolución técnica del problema y mucho con la persecución de datos.
Llamar al asegurado para confirmar una dirección, esperar fotografías que quedan olvidadas en la bandeja de entrada, reenviar correos a los reparadores o verificar manualmente si una póliza cubre una rotura específica son tareas que lastran la operatividad. Esta gestión de la burocracia del siniestro es, hoy por hoy, el principal cuello de botella de la industria.
El verdadero obstáculo: La complejidad del proceso, no del daño
Tras décadas gestionando miles de casos en Cuidacasa, hemos identificado que el problema no reside en la complejidad técnica de una filtración o un fallo eléctrico. El verdadero reto es la fricción en el proceso administrativo. La validación de coberturas, por ejemplo, es una tarea esencialmente mecánica, pero que en la mayoría de los casos se sigue realizando de forma manual, restando agilidad a la respuesta.
Del mismo modo, la coordinación de citas y la auditoría de presupuestos suelen seguir reglas claras y patrones predecibles. Sin embargo, la dependencia de las llamadas telefónicas y la revisión caso por caso genera esperas innecesarias que afectan directamente a la experiencia del cliente final. Cuando analizas la operativa desde dentro, te das cuenta de que el 80% de estas tareas repetitivas son candidatas ideales para una transformación digital profunda.
De la gestión manual al criterio de la Inteligencia Artificial Operativa
La solución no pasa por automatismos genéricos que frustran al usuario, sino por la implementación de agentes de IA entrenados con conocimiento operativo real. No hablamos de simples «chatbots», sino de sistemas capaces de aplicar el criterio de quien ha gestionado siniestros de hogar durante años.
Imagina un escenario donde la IA no solo recibe la información, sino que la valida en tiempo real:
Caso práctico: Si un asegurado envía una foto de una humedad, el sistema identifica automáticamente si el origen es una tubería comunitaria o privada, cruza el dato con las coberturas de la póliza y asigna directamente al operario adecuado sin que un tramitador tenga que intervenir en el triaje inicial.
Al delegar estos patrones repetitivos en tecnología inteligente, el factor humano se libera para aportar valor donde realmente importa: en la toma de decisiones complejas y en la atención empática al asegurado.
¿Cómo ayuda la IA a reducir los tiempos de resolución de un siniestro? La IA agiliza el proceso eliminando las tareas de «persecución de información». Al automatizar la validación de coberturas y la clasificación de daños mediante visión artificial, el siniestro pasa de la apertura a la reparación en minutos, evitando los días de espera por revisiones manuales.
¿Sustituirá la Inteligencia Artificial a los tramitadores de seguros? No. El objetivo de la IA operativa en Cuidacasa es eliminar la carga burocrática para que el tramitador pueda enfocarse en la gestión de casos críticos y en la calidad del servicio, dejando que la tecnología se encargue de las tareas mecánicas y repetitivas.


